Fernando Lizalde, escultor prendado del metacrilato 

JAVIER ORTEGA (EL MUNDO)


Fernando Lizalde Urzay, el escultor aragonés autor de la reproducción exacta de la imagen de la Virgen del Pilar que recibió el Papa Juan Pablo II cuando estuvo en Zaragoza, falleció en esta ciudad el 6 de marzo a la edad de 79 años.


El arte y la montaña fueron sus dos grandes pasiones. Lizalde deja una abundante creación artística en casi todos los materiales, especialmente en metacrilato, con el que consiguió originales formas.


Nació en 1927 en Zaragoza, ciudad en la que fue durante muchos años profesor de dibujo y manualidades en el centro Institución Virgen del Pilar. A la docencia y al arte, se unía su pasión por la montaña, como escalador y esquiador. De hecho, era miembro del Club Montañeros de Aragón, con el que participó en 1956 en la entronización de la Virgen del Pilar en el Aneto. También disputó varios campeonatos profesionales de esquí, en los que obtuvo premios, y se sacó el título de árbitro de este deporte.


Esta faceta deportiva quedó plasmada en algunas de sus esculturas, como los trofeos para la Universiada de Invierno de Jaca 95 o su participación en exposiciones como El deporte en las bellas artes, organizada por el Ayuntamiento de Pamplona, Artesport-76 en Bilbao y otra en homenaje al patinaje artístico organizada en el Palacio de Congresos de Jaca. Esta localidad oscense acogió en 2003 una de sus últimas exposiciones. En la actualidad, preparaba una nueva muestra sobre arte y naturaleza con ramas, raíces y otros elementos vegetales.


En su trayectoria como escultor, utilizó casi todos los materiales, como bronce, madera y piedra, para, como él decía, "enfrentarse con el desnudo, la luz y las sombras y conseguir sugerentes formas".


Pero su creación artística más abundante la realizó en metacrilato, material con el que obtenía imágenes visuales absolutamente originales. Son estilizadas figuras, composiciones simbólicas o conjuntos abstractos, como los titulados Obelisco del tiempo y Cuerpo molecular.


Durante su trayectoria artística realizó más de una treintena de exposiciones individuales y colectivas. Destaca su participación en los homenajes que se tributaron a Ramón J. Sender y Pablo Gargallo.


Varias localidades de Aragón, así como distintos escenarios en Barcelona, Logroño, Madrid, Salou, Bilbao, Sevilla, la Casa de España en París o la sede de la Asociación Nacional de Pintores-Escultores, a la que pertenecía, acogieron exposiciones temporales de sus obras.


Además, hay obras suyas en muchos puntos de España y también de otros lugares como Canadá, Perú, Guatemala, Roma o Alaska. En una plaza de Jaca se levanta el conjunto de cinco esculturas que Lizalde realizó en homenaje a la música y el folclor con motivo del Festival Internacional de los Pirineos.


El cabildo de la Basílica del Pilar le dió permiso para subir al camarín de la Virgen a tomar medidas para luego hacer una reproducción exacta de la talla en madera. Una copia se la entregó al Pontífice Juan Pablo II y hay imágenes similares en varios lugares del mundo. También en el plano religioso, realizó imágenes de Cristo para algunas iglesias y belenes, que las pasadas Navidades estuvieron expuestos en parroquias y escaparates.


Lizalde cosechó premios y medallas en numerosos certámenes, entre otros, el premio de escultura Pablo Gargallo. Otra de sus aficiones era el diseño de juguetes. Deja viuda, dos hijas y cuatro nietas.